Necesito ver la nueva de Harry Potter otra vez… pero no se trata de un brote de fanatismo desmedido que me motive a invertir más en la franquicia. Bueno, en realidad sí pero no de mi parte.
Verás, hace algunos meses una amiga me invitó a una función especial que los miembros de un club de fans organizaban en Cinemex WTC y pensé “¿por qué no?”. Estoy muy agradecido pues me tomó en cuenta para el asunto, pero me llevé una profunda decepción que no tiene nada que ver con el film ni con ella. Es más, pareciera que perdí el norte, pero vámonos por partes:
- ¿Where the fuck está Cinemex? Y no me refiero a sucursales sino a la ausencia total del staff en la organización del evento. Vamos, ¿cómo dejas en manos de adolescentes (mentales o físicos, me da igual) la logística de un evento para poco más de 400 cabrones? Si el monto del boleto cubría souvenirs y el servicio del cinematógrafo, creo que postes delimitadores de filas y personal que les echara la mano a los miembros del club no hubiera venido nada mal. Pero, com’on, es Cinemex…
- ¿Dónde está el sentido común? Y aquí es donde se origina el cocktail emocional que me cargo esta noche. Entiendo que los fans2 armaron una función para pasarla bien entre ellos y eso está ok. Pero si decidieron abrir el evento para el público en general (léase amigos, familiares, novios, vecinos, conocidos y anexas) y además tuvieron oportunidad de ver la película días antes, ¿por qué chinga’os no permiten que sus invitados disfruten de la obra que tanto idolatran? Porque spoilerear, gritar en el transcurso de la proyección, ya no se diga hablar, e insultar a la audiencia no van en el mismo campo semántico del respeto ni la hospitalidad. Lógica básica.
¿Acaso la historia del mago no basa su manifiesto en la tolerancia y respeto hacia otras ‘creaturas mágicas’? ¡Porque ahí si no me van a hacer pendejo! Todo el rollito de la Rowling va de eso. Y punto. Lo demás es muy buena merca y una historia original, let’s face it. Lo peor es que personas como los enardecidos fans de la sala dónde me embutieron sólo justifican que haya detractores de estos proyectos y que quienes no conocen la obra, se alejen. Ya se, como si eso importara a una franquicia multimillonaria, pero ¿reunir más fans no es el objetivo de un club?
Atribuyo esta actitud a la vastísima atención obtenida en las últimas semanas por parte de los medios hacia los fans. El clásico ‘se les subió’. Pero va más allá. ¡Que mira! Eso de que una chica grite a otro fulano “te largas o te parto la madre” ya es demasiado. Más, cuando el amenazado sólo reclamó, como muchos otros, durante dos horas por el silencio que requiere una sala de cine.
¿Qué hubiera sido si el sujeto en cuestión (ojo, no fui yo) también se prendía, traía una fusca o qué.se.yo y se armaba la gorda? Ahí sí hubiera estado bueno el show y ¿qué hubieran hecho los organizadores? Por lo que se ve, nada.
*sigh* Este sólo es un triste reflejo de nuestra mediocre situación como sociedad pues, cobijados por un grupo al cual sienten pertenencia y embriagados por la falsa ilusión de poderío, muchos sujetos se envalentonan para ‘expresar libremente su fanatismo’ a expensas del derecho de otros. Y si en asuntos tan banales no se puede considerar a los demás, eso explica los asesinatos, secuestros, extorciones y corruptelas de las que tanto escuchamos quejas pero muy pocas soluciones. “Al final yo hago lo que quiero, cuando quiero y los demás… pues que chinguen a su madre”.
Neta, para saber si estuvo buena o no la película tendré que verla de nuevo, en un ambiente neutro que me haga olvidar el mal sabor de boca. Una de dos, voy a la función de las 23:45 o la espero en DVD.
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